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OVCS: Protestas en julio se redujeron 347% en comparación con 2018

OVCS: Protestas en julio se redujeron 347% en comparación con 2018

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) documentó 623 protestas durante el mes de julio de 2019, equivalente a un promedio de 21 diarias. En comparación con el mismo periodo del año pasado, representó un descenso de 347%, debido a que en el séptimo mes de 2018 se registraron 2.163 manifestaciones.

De nuevo, y siguiendo la tendencia general del año pasado, 55% de las protestas fue para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Las demandas políticas pasaron a un segundo plano.

Las protestas de julio se caracterizaron por las denuncias por la precariedad de los servicios básicos, principalmente por electricidad, agua potable y gas doméstico y el repunte de linchamientos e intentos de linchamiento en el país.

El OVCS expresa su preocupación ante esta alarmante situación. El mes pasado se registraron nueve víctimas en cinco estados, Monagas, Miranda, Táchira, Falcón y Guárico.

Asimismo, hubo reclamos por fallas en la distribución y venta de gasolina, exigencia de respeto a las contrataciones colectivas y salarios dignos en los sectores salud y educación y movilizaciones nacionales para rechazar y denunciar casos de tortura, persecución y muertes supuestamente causadas por funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado.

La exigencia de servicios básicos y alimentos llevó a vecinos a expresarse de manera espontánea en todo el país. Esto ocurrió a la par de las acciones planificadas y organizadas por simpatizantes de partidos políticos y grupos sindicales.

El estado Táchira repuntó con 71 protestas, seguido por Miranda (54), Distrito Capital (51), Bolívar (44) y Lara (41).

Las concentraciones fueron la modalidad de protesta más utilizada durante el mes de julio.

Cada día que pasa se  profundiza la emergencia humanitaria compleja. Permanentemente los venezolanos se enfrentan a situaciones que atentan contra su calidad de vida, una cotidianidad que los hace unirse a las numerosas protestas y a ser parte de la ola de migración forzada.

Al cierre de julio, según la tasa de cambio oficial, el salario mínimo de Bs 40.000 era el equivalente a 4 dólares. En consecuencia, los venezolanos se han visto en la necesidad de experimentar situaciones extremas de vulnerabilidad de sus derechos, como recoger desechos de comida en la calle y vertederos de basura, surtirse de agua de quebradas y ríos, sin tratamiento sanitario, no aptas para consumo humano.

Servicios en colapso

A cinco meses del primer gran apagón nacional, los venezolanos sufrieron una nueva afectación del servicio eléctrico a gran escala, la quinta en lo que va de año. Durante todo el mes se registraron 61 protestas en rechazo a los apagones.

A diferencia de los eventos anteriores, llamó la atención que la reacción de la población no se reflejó de manera masiva en las calles, ni a través de mecanismos de protestas vecinales como los cacerolazos.

El restablecimiento del servicio en un lapso de tiempo menor, en comparación con las horas sin luz durante los apagones anteriores, y la normalización y gestión del déficit eléctrico por parte de los ciudadanos pudieran ser algunas explicaciones a este comportamiento.

Es de destacar que la grave crisis eléctrica continúa en el país, sobre todo en las regiones, algunas ciudades no se han recuperado en su totalidad, otras viven bajo un esquema de racionamiento del servicio, afectando la cotidianidad ciudadana, las actividades laborales, comerciales, educativas y salud, así como la comunicación telefónica, acceso a Internet y, por lo tanto, el derecho a la información.

Vecinos protestaron en las calles en 52 ocasiones para exigir acceso a agua potable. Las dificultades de suministro han estado vinculadas a fallas del servicio eléctrico, por falta de inversión y mantenimiento de las estaciones de bombeo, así como a problemas de potabilización.

La crisis de agua ha generado aumento de enfermedades, paralización de actividades y servicios médicos, uso de ríos contaminados, quebradas y alcantarillas.

Por su parte, las constantes fallas en la distribución y venta de gas doméstico generaron 163 protestas, sobre todo en el interior del país. Dificultades para cocinar, aumento de enfermedades respiratorias son algunas de  las consecuencias generadas por la falta de gas doméstico, familias venezolanas han tenido que recurrir a antiguas técnicas para la preparación de sus alimentos, como el uso de fogones a leña.

Los vecinos han protestado por los costos excesivos, y en muchos casos en moneda extranjera, para adquirir bombonas de gas doméstico y servicios de camiones cisternas de agua potable.

En junio se reportaron 15 protestas en rechazo al desabastecimiento de gasolina. El interior del país es el más afectado. En algunos estados se realizan colas de vehículos frente a las estaciones de servicio que puede tomar varios días. En otros sitios, se aplica el racionamiento de la venta, según el terminal de la placa del vehículo. En varias de las protestas documentadas, los afectados denunciaron el cobro en moneda extranjera para acceder al servicio.

La exigencia de los derechos políticos sigue formando parte de la escena del país, aunque no con la misma fuerza del primer trimestre. El mes pasado se documentaron 221 protestas ciudadanas exigiendo derechos políticos, específicamente la recuperación de las libertades y el restablecimiento de la democracia.

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