Opinión

Cuenta atrás en La Habana; por Hermann Tertsch

Cuenta atrás en La Habana; por Hermann Tertsch

Hermann Tertsch

Se equivocan los medios europeos cuando titulan desde el miércoles que «Trump impone graves medidas contra Cuba» o «EE.UU. prepara una ofensiva anti-Cuba». Recuerda a cuando el diario «Pravda» acusaba al físico disidente Andrei Sajarov de «actividades antisoviéticas» o a Lech Walesa y a Juan Pablo II de «ofensiva antipolaca». Cuando habla de Donald Trump, la prensa europea se parece mucho a aquella máquina de mentir que era el órgano comunista soviético «Pravda». Sus dictados ideológicos, fobias y deseos eclipsan toda realidad. Porque Trump no impone medidas contra los cubanos ni contra Cuba. Impone medidas contra el aparato de la dictadura para forzar a esta a reformas para el respeto los derechos y la libertad de los cubanos. Aquello que cándidamente se buscó con el embargo -que ridículamente algunos llaman bloqueo-. El intento de liberar Cuba en 1963 en la Bahía de Cochinos fue el último esfuerzo real de cambio de régimen. Todo indica que el segundo es ya el principio del fin del régimen castrista. Las empresas europeas, muchas españolas, que se han beneficiado de las condiciones de la tiranía para sus negocios habrán de optar entre su complicidad con el régimen comunista y la probidad necesaria para otros mercados como el de EE.UU. Sucedió con la Sudáfrica del apartheid. Pretender como hace el Gobierno de Pedro Sánchez que la Unión Europea y sus miembros hagan de la defensa del régimen criminal comunista una bandera de guerra contra EE.UU. es una insensatez propia de Sánchez, de Podemos y algún comunista en el aparato de Bruselas. Que podría salir cara.

En marcha por tanto las leyes contra el régimen que tiene al país secuestrado en la tiranía, el terror, la miseria y la necesidad desde hace 60 años. Y secuestra otros países como Venezuela. En Washington, la coincidencia de la crisis venezolana y un Trump que prepara su segundo mandato han llevado a una conclusión cierta y letal para el régimen cubano. La Venezuela comunista es un peligro para la región y EE.UU. y lo es como colonia del régimen cubano. Sea o no necesaria una intervención militar en Venezuela, lo cierto es que la intervención militar allí la hizo Cuba hace veinte años. Y para acabar con el régimen de Maduro hay que apuntar a la cabeza. Que está en La Habana. Operación en marcha. Se intensifica con la limitación de transferencias monetarias y otras sanciones que tendrán efectos económicos, políticos y psicológicos importantes. Como lo tuvo el boicot al régimen del apartheid sudafricano. El régimen comunista atenta como el racista contra la dignidad humana. Y se impone la convicción de que es inaplazable acabar con el régimen comunista de Cuba. Entre los cargos acumulados en 60 años están el envenenamiento de sociedades enteras, exportación de crimen y odio ideológico, saqueo de pueblos cercanos, narcotráfico, promoción de inestabilidad y corrupción y proyectos totalitarios y asesinos.

La ley Helms-Burton había sido aprobada bajo Bill Clinton. Y parcialmente en suspensión por lo mismo que se han ignorado las violaciones de los derechos humanos en Cuba y sus actividades criminales en el hemisferio. Todos querían evitar tensiones con aliados que han protegido a la dictadura de los Castro en Europa e Iberoamérica. Eso ha cambiado. En Iberoamérica hay un consenso contra la dictadura comunista de Cuba como jamás lo hubo. Las únicas salvedades son el delincuente nicaragüense Daniel Ortega que puede acabar ante el Tribunal de La Haya junto a Nicolás Maduro y el descartado López Obrador que parece empeñado en naufragar antes de haber navegado. Los pijos izquierdistas españoles que han comprado casa en Cuba podrían tener desagradables sorpresas. Los cubanos honrados no lo lamentarán.

Artículo de opinión publicado originalmente en ABC de España

Click to add a comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Opinión

More in Opinión

Copyright © 2019. WTC-Radio MB, C.A. J-40667181-9 Torre de Oficinas World Trade Center Valencia, PL-9. Carabobo, Venezuela