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Cómo aprovechar el aislamiento para reforzar los vínculos de la pareja

Cómo aprovechar el aislamiento para reforzar los vínculos de la pareja

Sin duda este aislamiento obligatorio por coronavirus está generando cambios en muchos aspectos vitales. Entre otras cosas, está afectando a las relaciones de pareja​, en algunos casos de un modo positivo y en otros quizás en negativo.

Lo primero que hay que considerar es que las personas que se encuentran en una relación pueden estar pasando la cuarentena​ de muchas maneras. Es importante tener presente el tipo de vínculo y compromiso –que muchas veces es proporcional a la duración de la relación– que existía en la pareja antes de que se decretara el estado de alarma y las consiguientes medidas de restricción de movimientos.

Así afecta la cuarentena a cada tipo de pareja

Generalizando mucho, se pueden distinguir principalmente los siguientes escenarios:

– Parejas que llevan mucho tiempo de relación.

– Parejas que llevan poco tiempo.

– Parejas que se estaban conociendo.

También hay que diferenciar otras variables importantes: las parejas que conviven y las que no; las que tienen hijos a cargo en el hogar familiar y las que no, y qué edades tienen los niños.

Cada una de las situaciones tiene puntos a favor y puntos en contra. Habrá muchas particularidades, pero en general podemos hablar de algunas combinaciones comunes que planteamos a continuación.

1. Parejas que llevan mucho tiempo de relación

Las parejas que ya convivían tendrán un tiempo extra para estar juntas, pero eso también puede ser perjudicial si no se gestiona bien, porque puede provocar saturación, falta de tiempo personal e intimidad o monotonía. Sin embargo, si se encuentra el equilibrio entre necesidades personales, obligaciones y tiempo en común se pueden generar momentos de calidad, mejora de la comunicación y nuevas rutinas positivas en casa.

La sexualidad es un aspecto que en estas circunstancia no tenderá a ser favorable, ya que hay una carencia de estímulos que fomenten el deseo: salir a cenar, pasear, bailar, arreglarse… Por otra parte, es factible que surjan conflictos relacionados con los estados de ánimo de cada uno de los miembros de la pareja y sus distintas formas de adaptarse a una situación de reclusión. Debemos aceptar que son tiempos complejos y el deseo es uno de los primeros aspectos que se verán afectados.

Si hay hijos, seguramente se habrá conseguido disfrutar de un espacio familiar que con anterioridad quizás no se conseguía por los apretados horarios y la vorágine del día a día. Pero, por otro lado, resultará muy difícil encontrar espacios la intimidad.

2. Parejas que llevan poco tiempo

En los casos de parejas que hayan decidido pasar el confinamiento juntas llevando poco tiempo de relación seguramente uno de los dos se habrá ido a casa del otro. Esto puede generar una serie de desequilibrios iniciales: por un lado, uno deberá adaptarse a la vivienda del otro y quizás a sus hábitos; y el otro tendrá que aprender a compartir su espacio íntimo.

Como beneficio, cabe destacar que servirá para descubrir muchos aspectos tanto de convivencia, de personalidad y de estilos de vida que en otras circunstancias se habría pospuesto.

Por otro lado, existe el riesgo de saturar la relación y perder esa ilusión y novedad, cayendo desde demasiado pronto en la rutina. Otro peligro potencial sería comprobar que no hay un buen entendimiento y no poder separarse con facilidad debido a las normas del confinamiento.

3. Parejas que se estaban conociendo

Aquellas parejas que no conviven podrán disfrutar más de su espacio personal, pero quizás estarán extrañándose y acumulando deseo sexual, aspecto que en el momento inicial de la relación es siempre especialmente importante.

Pero también puede ocurrir que aparezca el distanciamiento y la pérdida de la conexión emocional y, en muchas ocasiones, la inseguridad y la disparidad de necesidades personales. Uno quizás necesita estar más conectado y comunicado, mientras que el otro quizás prefiere más tiempo para él mismo.

Ahí se pueden generar discusiones que, además, se darán en la distancia, y todos sabemos que las controversias, cuando no se tratan en persona, se tienden a malinterpretar, de modo que la resolución de éstas se hace más compleja.

Por otro lado, tenemos aquellos que recién se conocían y no pudieron seguir con el proceso, encontrándose con el tema de si vale la pena invertir en esa posible relación en este momento de incertidumbre general o no. Aparece el miedo de generar elevadas expectativas que luego puede que no se cumplan, o de cómo afectará este confinamiento a los inicios de una relación que prometía (al principio todas las relaciones prometen). Sin embargo, también puede ser una excelente situación para ir conociendo poco a poco y sin presiones a esa persona en un estado complejo emocionalmente hablando.

Consejos para superar este tiempo excepcional

En todos los casos planteados, y en mil y una variaciones posibles más, aparecen retos a superar y circunstancias excepcionales que pueden jugar a favor o en contra. Como consejos es preciso tener presentes cuatro puntos:

El primer punto es escucharse a uno mismo para saber cómo nos sentimos y autogestionar las emociones, evitando volcarlas en el otro.

El segundo ítem recomendado es fomentar la comunicación, tanto en la cercanía como en la distancia, para conocer las necesidades de ambos, poderlas combinar y empatizar con el otro.

En tercer lugar, intentar identificar los posibles beneficios y riesgos que hay en las circunstancias personales y de pareja por las que se está pasando.

Y, por último, hay que aceptar que se está viviendo un estado único, nuevo y excepcional y evitar tener unas altas expectativas. Lo mejor es simplemente esperar tener un estado de ánimo estable y pequeños momentos de placer y bienestar.

Por Núria Jorba, para La Vanguardia.

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