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Caos en Iowa: Problemas técnicos impiden publicar resultados de primarias demócratas

Caos en Iowa: Problemas técnicos impiden publicar resultados de primarias demócratas

Todos cantan victoria en Iowa pero el resultado de los caucus, el extraño, sano y potencialmente caótico ejercicio de democracia participativa con el que cada cuatro años este pequeño estado rural del Medio Oeste inaugura las elecciones primarias presidenciales en Estados Unidos sigue siendo un misterio. Problemas técnicos más graves de lo que parecía en un primer momento han llevado al Partido Demócrata de Iowa a aplazar la publicación de los datos definitivos, un escenario ante el cual los principales candidatos han optado por hacer discursos victoriosos durante el prime time televisivo.

El partido ha recalcado que no han sufrido ningún ataque informático. Pero “incongruencias” no aclaradas en la transmisión de los datos, que por primera vez se ha hecho mediante una app móvil, han dejado a los candidatos, las campañas y los medios de comunicación ante un escenario que nadie esperaba: la ausencia total de resultados. “Literalmente, no tienen resultados verificados”, ha declarado un asesor de campaña a la CNN. “No sabremos nada hasta algún momento a lo largo del martes, como mínimo”. Una portavoz del Partido Democrático de Iowa lo achacó a “controles de calidad”.

“Además de los sistemas informáticos utilizados para recopilar los resultados, también estamos utilizando fotografías de los resultados y toda la documentación para comprobar que todos los resultados [que llegan a la central] son correctos y asegurarnos de que tenemos plena confianza y fiabilidad en las cifras que publicamos”, anunció la directora de comunicación del Partido Democrático de Iowa, Mandy McClure, pasada la medianoche. McClure achacó el problema a la nueva aplicación móvil: los datos no llegaron correctamente, de modo que se está repasando todo el material documental. “Simplemente se va a tardar más en publicar los resultados”, añadió.

Cabe recordar que, a diferencia de lo que ocurre en unas primarias tradicionales, en Iowa, Nevada y otros estados siguen utilizando la fórmula decimonónica de los caucus, unas asambleas vecinales celebradas simultáneamente en escuelas, gimnasios, centros sociales y antiguamente incluso casas particulares de todo el país en la que los presentes votan situándose físicamente con el grupo de personas que defiende al mismo candidato. La incertidumbre anoche era total sobre cuál había sido el resultado del ejercicio, posiblemente más dividido que nunca.

Los equipos de los candidatos se han quejado del caos al tiempo que aprovechaban para impulsar la idea de que les ha ido mejor de lo que se esperaba e incluso difundir resultados internos por el momento imposibles de verificar. El primero en intervenir, antes de que trascendieran los problemas con el recuento, fue Joe Biden. Le siguieron Elizabeth Warren, Bernie Sanders y Pete Buttigieg, que arropado por votantes negros –en teoría, el talón de Aquiles de su candidatura– se distinguió con un discurso especialmente largo y triunfal en el que vaticinó que el nuevo movimiento progresista le llevará a él a la Casa Blanca. “Esta es la coalición que los comentaristas no vieron venir”, afirmó Buttigieg. Tanto o más importante que ganar es dar la impresión de que se ha vencido y en menos de una semana New Hampshire abre las urnas para sus elecciones primarias con el sistema clásico de introducir papeletas en una urna.

Este año los caucus partían con el desafío de encontrar espacios lo suficientemente grandes para hasta nueve aspirantes presidenciales. En la escuela de secundaria de Callanan, situado en un barrio de tradición progresista de Des Moines, los votantes fueron repartidos en dos pisos. Abajo debían situarse los partidarios de Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Pete Buttigieg, los tres para los que se esperaba más simpatizantes. Arriba, en el balcón quedaron los candidatos con menos tirón, desde Joe Biden a Amy Klobuchar, Tom Steyer o Andrew Yang.

Después de una hora, con todos los votantes situados en su grupo, comenzó el primer recuento. A todos los grupos del primer piso, además de Buttigieg, se les advirtió que no alcanzaban el umbral de viabilidad del 15% que se exige a los candidatos y estaban a tiempo de pasarse a otro grupo. Sólo Sanders Warren lo habían alcanzado. Comenzó entonces la fase del cortejo, en la que los capitanes de cada candidato intentan persuadir a estos votantes para que se sumen a su grupo.

“¡Pete, Pete, Pete!”, gritaron los partidarios de Buttigieg a los votantes del balcón. “¡Beeernie, Beeernie!!”, se sumaron los simpatizantes de Sanders. “¡Ey, chicos, esto no es una taberna! Id arriba y tened conversaciones”, ordenó la presidenta del recinto Holly Herbert. Durante los 15 minutos siguientes, decenas de votantes bajaron y se colocaron entre vítores con otros candidatos. La mayoría se situó en la zona amarilla, el color de Buttigieg, cuyo grupo cruzó así el umbral del 15% de votos.

Después de varios recuentos, discusiones, anotaciones y tachones, el precinto 58 de Des Moines asignó sin polémica alguna 164 votos a Sanders, 138 a Warren y 71 a Buttigieg, un resultado que sumado al del resto de recintos deberá traducirse más adelante a delegados estatales. “Iowa es encantadora y tal pero admitámoslo, si viéramos este chapucero, caótico y descuidado sistema de voto empleado en cualquier otro país pediríamos que las Naciones Unidas vigilaran las elecciones”, comentó en Twitter Tim Alberta, jefe de información política del portal Politico. Así, sin embargo, es cómo la primera potencia económica mundial comienza el proceso que debe desembocar en la selección del candidato demócrata a la Casa Blanca y cómo, en el 2020, problemas informáticos han impedido publicar los resultados la misma noche electoral.

La Vanguardia

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