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Breslavia, la ciudad que se está quedando sin desempleados

Breslavia, la ciudad que se está quedando sin desempleados

Muchos jóvenes decidimos emigrar en busca de nuevas oportunidades, de un trabajo que permita independizarnos y crecer personal y profesionalmente.

Andrea Ariet Gallego/La Vanguardia

En el mejor de los casos, viajamos ya con un contrato bajo el brazo; en el peor de los casos, nos lanzamos a la aventura y confiamos en permanecer poco tiempo a la deriva, porque son tantas las puertas que en cuanto se nos cierra una ya hay dos más abiertas.

Este, desgraciadamente, no es el caso de España, sino de Polonia, un país que, en 30 años desde la caída del comunismo, ha sabido levantarse, reconstruirse y convertirse en uno de los lugares punteros en servicios tan importantes como lo es hoy en día la industria tecnológica, capaz de aglutinar hasta 60.000 empresas entre sus fronteras.

Tres líneas de actuación

La bonanza económica de Polonia se ha estudiado largo y tendido. Las tres patas que sustentan este sistema han sido la educación, la inversión en infraestructura modera, por ejemplo, en el nivel de penetración de banda ancha móvil, y la apertura de los mercados.

El éxito económico de Polonia es un modelo de los beneficios del mercado único europeo, señala el economista del World Bank, Marcin Piatkowski, autor de ‘Europe’s Growth Champion. Insights from the Economic Rise of Poland’, publicado por la Universidad de Oxford.

Para tener una idea del logro histórico, vale la pena recordar el bajo rendimiento económico que tenía el país, varado en la periferia económica europea. En 1991, el ingreso promedio de un polaco se desplomaba a menos de un tercio del ingreso real de un alemán. En esos momentos, tal y como destaca Piatkowski, los polacos incluso ganaban menos que ciudadanos de Ucrania o de Gabón.

Y, sin embargo, casi 30 años después, Polonia se ha convertido en la economía más exitosa de Europa. Desde 1989, el PIB per cápita ha aumentado casi un 150%, más que cualquier otro país del continente. Gracias, en parte, según apunta Piatkowski, a una reforma económica profunda, un rápido desarrollo institucional, una reestructuración de la deuda externa, un auge en la educación y un proceso de privatización abierto y transparente.

Con todo este impulso, según un estudio de la Agencia del Desarrollo de la Zona Urbana de Wroclaw, Polonia es ya uno de los mercados punteros para las Tecnologías de la Información. El AT Kearney Global Services Location Index recoge que el país está entre los diez mejores lugares del mundo para el desarrollo de las TI y el gran número de empresas relacionadas con esta industria son un indicativo del atractivo de la región.

Hay una zona que particularmente ha despegado con fuerza y ya destaca como uno de los destinos principales para empresas de alrededor del mundo. Como la región de Baden-Wurtemberg en Alemania, Catalunya en España o Lombardía en Italia, la Baja Silesia constituye un auténtico motor económico en Polonia.

Su capital, Wroclaw, o Breslavia en español, ya lidera la tasa de desempleo de todo el país, con un 1.9% según el último barómetro de febrero de 2019, una buena muestra del dinamismo de la ciudad y la facilidad con la que profesionales cualificados y graduados encuentran un empleo y decidan establecerse aquí.

Pero hay varios factores que pueden explicar el por qué grandes corporaciones, por ejemplo, la elijan como su sede en Europa Central. Las principales oportunidades de negocio están marcadas por su ubicación geográfica, su fuerte economía, su mano de obra cualificada y, sin duda, por ser el mayor beneficiario de los fondos estructurales de la Unión Europea.

Lluvia de millones para la Baja Silesia

Entre 2014 y 2020 se prevé una inversión de unos 82.000 millones de euros en Polonia que se utilizarán en infraestructuras y en innovación industrial. A este potencial se le suma el atractivo natural por contener destinos patrimonio mundial de la humanidad. Destaca sobre todo el sector del outsourcing o la externalización de servicios empresariales, BPO por sus siglas en inglés, donde en 2014 llegaron a formarse hasta 470 centros de servicio de capital extranjero que empleaban aproximadamente 130.000 personas También se han aglutinado Centros de Servicios Compartidos (SSC), que se caracterizan por concentrar actividades administrativas a fin de alivianar las cargas en distintas áreas de trabajo.

Actualmente, Polonia es uno de los países con mayor cantidad de SSC en Europa y maneja uno de los principales mercados de trabajo con grandes volúmenes de ofertas de trabajo en torno al mismo.

El porqué de la popularización de los servicios de externalización se debe a que el país se ha convertido en una fuente de fuerza de trabajo y a que los costes laborales son bastante menores comparado con Europa Occidental.

Por otra parte, existen “zonas económicas especiales”, donde se concentran reducciones de impuestos, basándose en el valor de la inversión, el tamaño de la empresa y el número de nuevos puestos de trabajo creados.

Desde Google a Credit Suisse

En materia de recursos humanos, Polonia ofrece abre las puertas al conocimiento de lenguas extranjeras. Con todo ello, empresas como Credit Suisse, EY GSS, Google o Hewlett Packard Enterprise han decidido establecerse aquí.

La zona de la Baja Silesia ha obtenido influencias diversas y éstas han conjugado para que en 2017 se consiguieran 40.000 empleados en el sector servicios, para que haya 121 servicios compartidos (SCC) y empresas tecnológicas con presencia de más de 30 lenguas; 848 mil metros cuadrados de oficina disponible en stock, convirtiéndose en el segundo mercado de oficinas más grande de Polonia, y que se hayan ampliado a 48 las posibles destinaciones desde el aeropuerto de Breslavia.

Este crecimiento dinámico se vio sobre todo entre los años 2004 y 2012, con un incremento del PIB sólo en esta ciudad del 45%. Entre los años 2006 y 2016, la tasa de desempleo cayó del 8 al 3%.

Vivienda más cara

Uno de los riesgos que está sobre la mesa con todo este entorno positivo para el desarrollo empresarial es la especulación en la vivienda, con un incremento exponencial en el alquiler y la compra. Durante el 2018 se vio un incremento del 2.7% en Breslavia, un 6.9% en Polonia, según el banco central polaco, Narodowy Bank Polski (NBP).

Sea como sea, Breslavia se ha convertido en la sexta economía regional de Europa en desarrollarse más rápidamente, según el Think Tank Milken Institute que identificó en 2017 esta ciudad como una de las 20 regiones más prósperas del continente, siguiendo indicadores como el incremento de salarios, el número de nuevos empleos, la concentración de la producción industrial y la presencia de sectores altamente especializados.

La fuerte posición de Breslavia en la provincia de la Baja Silesia se confirma por las inversiones polacas, alemanas y asiáticas, con producciones logísticas no solo en Breslavia, sino en localidades colindantes como Jawor o Legnica, por ejemplo, con firmas como Mercedes y Toyota.

El incremento de salarios también ha ayudado al incremento en la entrada de profesionales cualificados. De hecho, la ciudad ya se conoce también por ser “cuna” de jóvenes especialistas. Cada año, 115 mil personas deciden estudiar aquí y el 80% de ellos provienen de otras zonas de Polonia o del resto del mundo. Esto demuestra que la Baja Silesia puede competir con la capital del país, Varsovia, y ciudades situadas más al occidente como Dresde, Praga o Berlín.

La permanencia de jóvenes cualificados se traduce en mano de obra disponible para servicios punteros hoy en día como las TI, la industria del motor, logística y el sector financiero.

Polonia, octava economía de la UE

Polonia es la octava economía más grande de la Unión Europea, según las últimas cifras del Trading Economics. Dada su alta calidad de capital humano, el nivel relativamente alto de productividad combinado con los bajos salarios, la estabilidad macroeconómica, la mejora de la infraestructura, las fronteras abiertas al comercio y el capital, etc., la economía de Polonia es demasiado competitiva para desacelerarse en el futuro.

El crecimiento del PIB en curso, cinco por ciento en 2018 y un crecimiento proyectado de 3.5 a 4 por ciento en 2019 y 2020, es prueba de ello. Así que, ¿continuará el éxito de Polonia? La recuperación continuada tendrá que ser apoyada por un modelo de crecimiento mejorado, lo que Piatkowski llama el “Consenso de Varsovia”.

Esto incorpora la necesidad de crear y mantener instituciones sólidas, aumentar el ahorro interno, invertir en educación e innovación y permanecer abiertos a la inmigración. La sociedad polaca deberá seguir siendo inclusiva, destaca el economista.

El gobierno actual, pese a desencadenar conflictos nacionales de índole inmigratoria, entre otros, ha tenido un buen papel. Por ejemplo, reduciendo los índices de pobreza extrema, aumentando el salario mínimo y haciendo impuestos más progresivos.

Los riesgos latentes para el mercado polaco, sin duda, son el envejecimiento de la población, el declive demográfico y la reducción en la inversión, tal y como recogen los últimos apuntes del World Bank.

Pero el factor clave para el mantenimiento del bienestar económico de Polonia es la permanencia de una Unión Europea fuerte ya que, sin la UE, señala el autor, Polonia podría caer a la periferia del viejo continente.

Sea cual sea su destino, parece que el milagro de Polonia y Breslavia continuará.

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