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Zúrich exhibe su arte mexicano

Zúrich exhibe su arte mexicano

Por segunda vez reunida en el museo zuriqués se presenta una panorámica sobre la evolución del grabado en México, que abarca desde las postrimerías del siglo XlX, hasta obras abstractas de los artistas Rufino Tamayo y Francisco Toledo, realizadas en los años 70.

En efecto, fue en marzo de 2012 que tuvo lugar una primera muestra llamada ‘De Posada a Alÿs’, en la cual se presentaron varios grabados mexicanos en el Kunsthaus de ZúrichEnlace externo. La exhibición que se ofrece ahora es una selección de las numerosas obras de los artistas mexicanos, al lado de una visión actualizada llevada a cabo por los investigadores del museo zuriqués.

El punto de partida de esta exhaustiva exhibición son las sátiras sociales e imágenes provocadoras, hechas por Manuel Manilla y José Guadalupe Posada. Este último, considerado como el pionero del arte moderno mexicano, pues nunca antes de él, se había caricaturizado a la sociedad mexicana de su época, con dibujos de calaveras que denunciaban, se burlaban y criticaban sin tener piedad de nadie.

En efecto, fue en marzo de 2012 que tuvo lugar una primera muestra llamada ‘De Posada a Alÿs’, en la cual se presentaron varios grabados mexicanos en el Kunsthaus de ZúrichEnlace externo. La exhibición que se ofrece ahora es una selección de las numerosas obras de los artistas mexicanos, al lado de una visión actualizada llevada a cabo por los investigadores del museo zuriqués.

El punto de partida de esta exhaustiva exhibición son las sátiras sociales e imágenes provocadoras, hechas por Manuel Manilla y José Guadalupe Posada. Este último, considerado como el pionero del arte moderno mexicano, pues nunca antes de él, se había caricaturizado a la sociedad mexicana de su época, con dibujos de calaveras que denunciaban, se burlaban y criticaban sin tener piedad de nadie.

Esas imágenes terribles y sarcáticas del maestro Posada (1852-1913), venían a apoyar, como ninguna otra, los levantamientos revolucionarios de las grandes masas de obreros y campesinos, iniciadas en México a principios del siglo XX

El trabajo llevado a cabo por los llamados: “Tres Grandes de la pintura moderna mexicana”, tampoco pudo escapar a ese sentimiento revolucionario, que había sabido despertar las conciencias del pueblo y sus ambiciones por lograr un mundo mejor, más humano y solidario entre unos y otros.

Se trataba de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, los creadores de las pinturas murales que, después de la Revolución de 1910, se lanzaron a levantar en edificios públicos e históricos de México, sus gigantescas obras políticas, nacionalistas y sociales.

Era un momento crucial para este país en el que había que reahacerlo todo, desde sus propios cimientos, pues había quedado destruido y agotado por la guerra civil, ruinoso, enfermo y analfabeto.

El Taller de la Gráfica Popular

En el arte mexicano las ideas sociales y revolucionarias han ocupado desde siempre un lugar preponderante. Entre las numerosas obras excepcionales, que se dan a conocer en la muestra del Kunsthaus de Zúrich, son las que provienen del Taller de la Gráfica Popular (TGP)

Fundado en México en 1937, fue el primero en establecerse como un taller de carácter colectivo e internacional. Sus integrantes eran hombres y mujeres que creaban panfletos y affiches, dirigidos a las clases populares, encaminados a hacer que se reunieran en sindicatos y en promover la educación para todos.

Era un taller compañero de todas las luchas por la justicia, la paz y el mejoramiento de las clases miserables, tanto del propio país como del extranjero.

En el Taller de la Gráfica Popular mexicana se trabajaba de forma colectiva y objetiva, con un control crítico y autocrítico, en el que muchas veces sus autores no firmaban sus propias obras, pues el trabajo era considerado colectivo y su autoría se atribuía al Taller.

Sus participantes hacían todo tipo de carteles, panfletos, hojas volanderas y banderolas, teniendo como principales objetivos ser asequibles, legibles y formalmente convincentes.

Muchas de las producciones del TGP se inspiraron en el humor negro y en el sacasmo de los grabados de José Guadalupe Posada. Pero, más adelante, se situaron en la órbita de las ideas comunistas y socialistas que prevalecían en México en aquellos años.

Los más destacados participantes del TGP fueron Ignacio Aguirre, Alberto Beltrán, Fernando Castro Pacheco, Jean Charlot, Alfredo Zalce y Leopoldo Méndez, este último uno de los más dotados y prolíficos miembros del Taller. El empuje del trabajo de este colectivo de obras gráficas, tuvo gran influencia en el extranjero, particularmente entre los círculos políticos antifascistas europeos y estadounidenses.

La temática de los grabados populares

Concebida por la comisaria de la exposición del Kunsthaus de Zúrich, la historiadora

de arte Milena Oehy, la muestra comprende 47 grabados de 27 artistas mexicanos u otros creadores que vivieron en este país.

Acompañan a esta exhibición cuatro fotografías que el suizo Armin Haab sacó en sus numerosas estancias mexicanas, como el conocido Volcán del Paricutín y sus fumarolas, retratos de mujeres indígenas o las celebraciones del día de los muertos en México. Una legendaria tradición que no ha dejado de existir, gracias a su autenticidad y a su singular manera de celebrar a los difuntos y ver a la muerte.

Por lo demás, figuran en esta muestra grabados en madera o linograbado en blanco y negro, donde se abordan temas de crítica social que siguen siendo hoy de gran actualidad.

Uno de ellos, la diferencia abismal que existe entre la gente pudiente y la inmensa mayoría humilde, los mítines políticos, la intervención de los Estados Unidos en suelo mexicano y las furiosas revueltas callejeras, tan comúnes en aquella época del México revolucionario.

Asimismo, figuran obras que hablan del amor al lado de la crueldad o la poesía. Por ejemplo, la vida de las mujeres indígenas en sus duras labores diarias, los frutos de una debida educación para los indígenas, las ricas tradiciones populares mexicanas, escenas de la vida humilde de los desposeídos contra la clase opresora, o bien, retratos de los guerrilleros míticos revolucionarios como Emiliano Zapata y Francisco Villa.

Todas las obras antes citadas figuran en el Catálogo completo llamado ‘Mexican Graphic Art’, recientemente editado con textos de la historiadora de arte Milena Oehy, comisaria de la exhibición, el cual pasará a formar parte de la serie de publicaciones consagradas a la colección del Kunsthaus de Zúrich.

Fuente: SwissInfo

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