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¿Qué es, cómo se mide y de qué depende el “riesgo país”?; por Andrés Cardenal

¿Qué es, cómo se mide y de qué depende el “riesgo país”?; por Andrés Cardenal

Andrés Cardenal

En tiempos de creciente volatilidad económica en países emergentes, el riesgo país es una variable que gana relevancia en el radar de los inversores en todo el mundo. A continuación, una simple explicación al respecto de qué es, cómo se mide y de qué depende esta variable.

Una definición básica de riesgo país

Todas las inversiones tienen diferentes tipos de riesgos, y el riesgo país es el riesgo adicional que estamos asumiendo cuando invertimos en un país determinado. La definición más básica de riesgo país consiste en calcular la diferencia de rendimiento entre un bono del Tesoro de los Estados Unidos y un bono del país en cuestión con el mismo plazo de vencimiento.

Por ejemplo, si un bono a 10 años de los Estados Unidos paga una tasa del 3% anual y un bono a 10 años de la Argentina paga una tasa del 10% anual, esto significa que la prima de riesgo país de Argentina es de 700 puntos básicos, es decir 7% al año. En otras palabras, los inversores demandan un 7% adicional para asumir el riesgo de invertir en bonos argentinos en comparación con el riesgo de invertir en bonos estadounidenses.

Diferentes instituciones realizan sus propias mediciones de riesgo país, tanto para algunos países en particular como para diferentes regiones o conjuntos de países. Moody’s, Standard & Poor’s y JP Morgan ofrecen algunos de los índices más utilizados al respecto.

Una medida similar y complementaria es la de los credit default swaps (CDS). Básicamente, un CDS es un seguro de crédito sobre un instrumento de deuda determinado; el comprador del CDS se asegura el pago de la deuda, mientras que el emisor del CDS debe hacerse responsable de los pagos en caso de que el emisor original de la deuda no cumpla con sus obligaciones en tiempo y forma.

Lógicamente, mientras mayor sea la probabilidad de impago o default que observa el mercado, mayor será también el costo del CDS. Esto significa que los mercados siguen de cerca la evolución de estos instrumentos para monitorear la situación crediticia de diferentes países.

Un indicador como el riesgo país tiene fuertes implicancias económicas para las naciones. Desde el punto de vista financiero, el riesgo país no solo es un barómetro sobre la mirada que tienen los inversionistas globales al respecto de ese mercado, sino que impacta también directamente sobre los fundamentos de la economía y su capacidad de pago de la deuda.

A mayor riesgo país, mayor es el costo de intereses que el país debe asumir sobre su deuda, lo cual lógicamente tiene un impacto negativo sobre la sustentabilidad de esa deuda y la capacidad de pago.

En el mercado financiero la confianza es una variable absolutamente determinante. Más allá de los fundamentos económicos, un país que es visto favorablemente por la comunidad inversora y que cuenta con abundante crédito disponible a bajo costo difícilmente va a enfrentar problemas de solvencia, ya que tiene acceso al capital necesario para refinanciar sus vencimientos.

En cambio, un país que no genera confianza entre los inversores rápidamente puede verse envuelto en dificultades, incluso si cuenta con fundamentos relativamente sólidos. Si los inversionistas pierden la confianza y se corta el acceso al financiamiento, entonces afrontar los vencimientos de deuda puede resultar un serio problema para cualquier país.

Es importante tener en cuenta que el riesgo país no solo influye sobre la solvencia financiera del sector público, sino que tiene también importantes ramificaciones que afectan al sector privado y a la actividad económica real, más allá de los aspectos puramente financieros.

Supongamos que una empresa privada en Argentina desea conseguir fondos en el mercado de deuda para ampliar su capacidad productiva. La tasa de interés que deberá pagar por esa deuda será el resultado de la tasa libre de riesgo, más el riesgo país, más el riesgo específico por prestarle dinero a esa compañía en particular.

Mientras más elevado sea el riesgo país, mayor es el costo del financiamiento también para el sector privado, lo cual atenta contra la inversión, el crecimiento y el empleo. Por lo tanto, reducir el riesgo país implica amplios beneficios para la economía de un país, mucho más allá de lo que hace a la solvencia financiera del sector público puntualmente.

¿De qué depende el riesgo país?

Las cuestiones de este tipo suelen ser complejas de analizar, y la evolución del riesgo país depende de una multiplicidad de factores que se mueven al mismo tiempo e interactúan entre sí. Más allá de esto, existen algunos aspectos fundamentales a tener en cuenta a la hora de analizar la evolución del riesgo país.

Variables como el nivel de endeudamiento de una nación y su nivel de déficit fiscal son claramente determinantes, ya que impactan materialmente sobre la sustentabilidad de la deuda. En este sentido, es importante evaluar estas variables en forma dinámica, considerando su evolución en el tiempo más allá de los valores en un momento determinado.

Los mercados suelen poner también bastante atención a variables como el grado de apoyo político que tenga un gobierno, ya que esto determina sus posibilidades de llevar adelante diferentes medidas económicas para equilibrar las cuentas públicas.

Además de la capacidad de pago que tenga un país, es tanto o más importante la percepción que tenga el mercado sobre la voluntad de las autoridades de cumplir con sus obligaciones de deuda. Por este motivo, la reputación de un país en cuanto a su historial de pagos de deuda y la orientación política-ideológica de su gobierno son factores que el mercado suele seguir muy de cerca.

*Esta columna fue publicada originalmente en Sala de Inversión.

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