Opinión

Presidenciales en Francia: Entre el nacionalismo y la globalización, por Diego Marcano

Presidenciales en Francia: Entre el nacionalismo y la globalización, por Diego Marcano

Diego Marcano/Prodavinci

Francia, la segunda economía de Europa, irá a las urnas para escoger al siguiente Presidente de la República el próximo 21 de abril, donde se definirán los candidatos que irán a la segunda vuelta electoral del 7 de mayo, jornada en la que se conocerá al sucesor de François Hollande.

El ciclo electoral de 2017 podría representar un cambio en el escenario político francés. Los partidos tradicionales de la izquierda y derecha francesa se ven amenazados por otras figuras políticas que actualmente lideran las encuestas, como el independiente de centro, Emmanuel Macron, y la eurodiputada, nacionalista de derecha, Marine Le Pen.

Los cinco candidatos que actualmente encabezan las encuestas son Marine Le Pen, del partido de extrema derecha Frente Nacional, seguida por el economista de centro Emmanuel Macron, del movimiento En Marcha. De tercero se encuentra François Fillon por el partido de derecha tradicional, Los Republicanos, (antes llamado L’UMP), partido con el que Nikolas Sarkozy ganó las elecciones de 2012. En cuarto lugar está Benoît Hamon por el Partido Socialista (PS), que ha perdido impulso por la impopular presidencia de François Hollande. Finalmente, en quinto lugar está Jean-Luc Mélenchon con el partido Francia Insumisa, que cuenta además con el apoyo del Partido Comunista Francés.

Emmanuel Macron era un hombre totalmente desconocido en el ámbito político hasta que François Hollande lo nombrara ministro de Economía en 2014, cargo que desempeñó durante dos años. El candidato es el más joven, con 39 años, y nunca se ha lanzado a una elección. Durante su tiempo como ministro del impopular presidente socialista, construyó el movimiento En Marche! (En Marcha), que se definió “ni de izquierda ni derecha”. En el campo de la economía se le ha considerado un liberal pero con una inclinación hacia la izquierda en temas sociales. Macron ha expresado que odia ser catalogado como centrista, y dice ser “alguien de la izquierda abierto a las ideas de la derecha”.

Mientras tanto, la nacionalista de derecha Marine Le Pen lidera las encuestas y se ha posicionado como una líder fuerte que adversa la globalización, propone mano dura a la inmigración y promete aumentar la seguridad. Distintos analistas la han enmarcado junto a otros líderes políticos como el exlíder del UKIP Nigel Farage, que fue uno de los principales promotores del Brexit en Reino Unido, la consulta popular para separar a Gran Bretaña de la Unión Europea. También con el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o Geert Wilders excandidato presidencial de Los Países Bajos, de corte nacionalista y anti-musulmán, recientemente derrotado en las elecciones presidenciales.

De acuerdo con los sondeos los temas que más preocupan a los votantes son el empleo y la seguridad, en vista de los múltiples ataques que ha recibido el país galo bajo la presidencia de François Hollande. Francia cuenta con un amplio sistema de protección social que incluye múltiples pensiones, acceso universal a la salud y beneficios para desempleados. No obstante, el sistema le cuesta al Estado francés 31% de su producto interno bruto (PIB), según la OECD. La gran pregunta es cómo los candidatos le darán continuidad y sostenimiento a los programas sociales.

Los sondeos, que se demostraron poco eficientes en los procesos electorales de 2016, sugieren que para el ciclo de elecciones presidenciales de Francia en 2017, será Marine Le Pen quien gane la primera vuelta, pero que podría ser derrotada por cualquier candidato que la enfrente en la segunda vuelta, a razón de las alianzas políticas después de que las opciones presidenciales se reduzcan a dos candidatos. Sin embargo, no es fácil ignorar la posibilidad de una presidencia de Le Pen, cuyo partido, Frente Nacional, ha ganado seguidores de forma consistente en los últimos años.

Por otro lado, el PS de François Hollande parece estar lejos de la posibilidad de mantener el poder por cuatro años más. Su candidato, Benoît Hamon, está en cuarto lugar en las encuestas, y aunque se dice que una alianza con Jean-Luc Mélanchon, que tiene el apoyo del Partido Comunista, podría darle una oportunidad, Mélanchon descartó esa opción diciendo que una fusión sería “absurda y sólo causaría abstención entre sus votantes”.

Escándalos de corrupción

La actual favorita en las encuestas, Marine Le Pen, está bajo investigación de la Unión Europea por malversación de fondos. Los investigadores de Bruselas sostienen que Le Pen incluyó en su nómina, como asistentes parlamentarios, a su guardaespaldas Thierry Légier y a su jefa de gabinete, Catherine Griset, pero ninguno de los dos desempeñó la labor por la cual recibieron honorarios provenientes del presupuesto otorgado por el parlamento.

Bajo el estatuto de la Unión Europea, para calificar como asistente parlamentario es necesario asistir al parlamento y vivir cerca del recinto legislativo europeo. Marine Le Pen no ha podido refutar ni presentar pruebas en contra de la acusación. La líder del Frente Nacional sólo ha contestado, a través de su abogado, que el escándalo forma parte de una conspiración para desestabilizar su campaña presidencial.

La Oficina Anti-Fraude de la Unión Europea ha dictaminado que Le Pen debe reembolsar 340.000 euros por desfalco de fondos.

Otro candidato envuelto en una investigación por corrupción es François Fillon, de Los Republicanos, que en dos meses pasó de ser el favorito en las encuestas a estar en un lejano tercer lugar. Fillon también está siendo investigado por malversación de fondos. Aparentemente, el candidato dio empleos falsos financiados con el dinero de los contribuyentes, a su esposa e hijos, como asistentes parlamentarios, durante su larga carrera política. Sus hijos aparecen en nómina incluso cuando aún cursaban estudios.

La esposa de Fillon percibió 500.000 euros durante 8 años por un trabajo de asistente que presuntamente nunca realizó. Bajo la ley francesa, cuando un funcionario público es puesto bajo investigación es porque existe “evidencia seria y consistente” de que incurrió en un delito. Fillon ha rechazado las acusaciones y negó que se retiraría de la carrera presidencial. Mientras tanto, su esposa tendrá que testificar a finales de marzo ante los jueces que llevan el caso.

Las elecciones parlamentarias en junio serán cruciales porque determinarán las condiciones en las que podrá gobernar el nuevo Presidente de Francia. En caso de ser Macron, éste podría obtener una mayoría parlamentaria a partir de la división interna en la derecha y la izquierda. En caso de ser Le Pen, es difícil que las fracciones se inclinen a su favor, aunque el Frente Nacional espera aumentar su cuota en la Asamblea Nacional. Actualmente hay 577 curules en la asamblea y el Frente Nacional sólo posee 2.

Un mes antes de la elección, y con la información que arrojan los sondeos, parece que Francia está –al igual que otros países– pasando por un fenómeno de anti política en el que los votantes ya no se identifican con los viejos partidos clásicos. Le Pen y Macron son dos outsiders que, aunque tienen ideologías opuestas, podrían significar el desmoronamiento de un longevo dominio político por parte de los partidos tradicionales. La pregunta que queda en el aire es si los votantes franceses preferirán el camino liberal a favor de la globalización de Emmanuel Macron, o la postura nacionalista de fronteras cerradas de Marine Le Pen.

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