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Pentágono defiende el costo del nuevo avión presidencial Air Force One

Pentágono defiende el costo del nuevo avión presidencial Air Force One

El Pentágono defendió este miércoles el controvertido proyecto para substituir el avión presidencial estadounidense, el Air Force One, apenas un día después que el presidente electo, Donald Trump, alegó que el proceso estaba “fuera de control”.


AFP

La gigante aeronáutica Boeing implementa ahora un contrato por 170 millones de dólares para definir los detalles del nuevo modelo, del que fabricaría dos unidades, destacó AFP.

Sin embargo, el martes Trump reclamó que el costo total del proyecto ya ascendía a 4.000 millones de dólares, y en la red Twitter sugirió que podría ordenar el cancelación del pedido.

El proyecto prevé la transformación de dos aviones Boeing 747-8 en aeronaves para el presidente estadounidense que deberían ser entregados en 2024, con un costo que inicialmente fue estimado en unos 3.000 millones de dólares. 

El capitán Jeff Davis, portavoz del Pentágono, dijo este miércoles que se trata de un proyecto extraordinariamente complejo.

“Puede parecer mucho dinero, pero hay que tener en cuenta que es un ‘sistema de sistemas’. Incluye muchas partes y no todas de Boeing”, expresó Davis.

De acuerdo con el vocero, “el sistema tendrá piezas de muchas diferentes compañías que proporcionan los equipos correspondientes. Y simplemente no conocemos el número exacto”. 

Los comentarios de Trump empujaron a la baja las acciones de Boeing, aunque éstas se recuperaron este miércoles.

Además de ser un lujoso centro de comando para el presidente, el Air Force One está repleto de equipos de defensa, tecnología para evadir misiles y diversas plataformas de comunicación. 

Esas aeronaves tienen una “increíble capacidad en términos de comunicación, como están montados y sus sistemas de defensa, y usan sistemas que permite defenderse en cualquier tipo de situación que podamos imaginar”, añadió.

Davis apuntó que los responsables por el proyecto “esperamos tener la oportunidad de explicar las exigencias requeridas… y el costo estimado, y estamos preparados para trabajar con el nuevo presidente y la nueva administración para reducir costos”.

Sin importar el lugar del mundo en el que se encuentre, cualquier aeronave militar estadounidense que aborde el Presidente de Estados Unidos se convierte en el Air Force One, y cualquier helicóptero en el Marine One.

Boeing se compromete “a controlar costes”

El consejero delegado de Boeing, Dennis Muilenburg, se comprometió a “controlar los costes” del nuevo modelo del avión presidencial en una conversación con el presidente electo de Estados Unidos, después de que Trump pidiese cancelar el pedido por considerar su precio desorbitado, indicó la compañía.

“Muilenburg felicitó al señor Trump por su victoria electoral y se comprometió a trabajar con el nuevo gobierno para controlar los costes una vez que se establezcan los requisitos para el nuevo Air Force One y mantener el programa tan asequible como sea posible”, dijo Boeing en un comunicado.

Asimismo, ambos discutieron “la importancia general del sector manufacturero estadounidense y la continuada y fuerte contribución de Boeing y su compromiso con los empleos en EEUU”. 

El gigante aeronáutico estadounidense trataba así de calmar las aguas después de que este martes, Trump volviese a agitar la polémica desde su cuenta personal de Twitter, su red social favorita.

“¡Que se cancele la orden!”, afirmó el presidente electo. “Boeing está construyendo un nuevo 747 Air Force One para futuros presidentes, pero los costos están fuera de control, más de 4.000 millones de dólares”, escribió. 

Horas después. Trump aseguró que había conversado con Muilenburg, del que dijo que es “un gran tipo” y con el que iba a solucionar la controversia.

“Para eso estoy aquí. Voy a renegociar precios. Los aviones son demasiado caros. Vamos a reducir los precios. Si no logramos rebajar los precios, no los vamos encargar, nos quedaremos con lo que tenemos”, agregó.

Aunque el contrato actual del Gobierno federal con Boeing es de 170 millones de dólares para el estudio de las primeras fases del proyecto, la Oficina de Contabilidad del Gobierno cifró el potencial coste total en 3.200 millones de dólares para el año fiscal 2020. 

La Casa Blanca dispone actualmente de dos unidades del Air Force One, modelo 747-200, que tienen más dos décadas de servicio. La idea es que sean reemplazados por dos Boeing 747-8, el nuevo modelo, con más autonomía de vuelo y un tamaño ligeramente mayor. 

Boeing, con sede en Chicago y que cuenta con más de 150.000 empleados en EEUU, es la principal empresa exportadora y recientemente ha anunciado sus planes de abrir una fábrica en China para completar los pedidos a aerolíneas chinas. 

Trump ha hecho del proteccionismo comercial uno de los ejes de su campaña, y ha amenazado a las grandes empresas que tengan la intención de trasladar fábricas a otros países para ahorrar costes con que eso tendría “consecuencias”. EFE

Críticas del presidente electo

Trump, un advenedizo en la política y quien se jacta de sus habilidades corporativas, se convirtió el martes en empresario en jefe, primero al exigir al Gobierno que cancele una orden de miles de millones de dólares para nuevos aviones presidenciales y luego elogiando el compromiso de una compañía japonesa de investir miles de millones de dólares en Estados Unidos.

Seis semanas antes de tomar el cargo, Trump está dejando entrever que tomará un papel de intervercionista en la economía nacional, además de mantener su estatus de celebridad siempre que tenga una oportunidad.

La declaración del empresario acerca del avión presidencial provocó que las acciones de la armadora Boeing cayeran temporalmente, y generó nuevas dudas sobre la manera en que su gobierno -sin mencionar sus arremetidas en Twitter- afectará a la economía.

“El avión está totalmente fuera de control”, dijo Trump a la prensa en el vestíbulo de la Torre Trump, y tachó el acuerdo de “ridículo”. “Creo que Boeing está exagerando. Queremos que Boeing tenga muchas ganancias, pero no tantas”, añadió.

Poco después, Trump volvió al vestíbulo acompañado de Masayoshi Son, el director general de SoftBank, un enorme conglomerado de telecomunicaciones que cuenta entre sus activos con Sprint. Trump señaló con orgullo el compromiso de Son de invertir 50.000 millones de dólares en Estados Unidos, lo que de acuerdo a Trump podría generar 50.000 empleos.

Trump -quien también publicó el acuerdo en Twitter- estrechó la mano de Son y posó para fotografías, regodeándose de la misma manera que la semana pasada, cuando recorrió la fábrica de Carrier en Indiana al anunciar un acuerdo para conservar 1.000 empleos que la compañía planeaba trasladar a México.

La Fuerza Aérea estadounidense ha presionado para que las aeronaves se entreguen antes de lo programado, al afirmar que los actuales Boeing 747 son cada vez más viejos y sus reparaciones más costosas para mantenerlos en condiciones de vuelo. El contrato para el desarrollo y la construcción de las nuevas aeronaves era de unos 3.000 millones de dólares, pero de acuerdo a reportes los costos han ido en aumento. La cifra de 4.000 millones de dólares que citó Trump aparentemente incluye operación y mantenimiento.

En 2013 Trump tuiteó que tenía acciones en Boeing, pero un portavoz indicó el martes que vendió todos sus intereses en junio. La venta no fue publicitada por su equipo de campaña en ese momento, y sus asistentes no revelaron las ganancias que habría generado. 

En caso que Trump hubiera retenido su portafolio de acciones, tendría que presentar repetidos reportes ante la Oficina de Federal de Ética Gubernamental. Una actualización de 2012 a la Ley de Ética en el Gobierno requiere que los presidentes y otros altos funcionarios federales reporten ese tipo de transacciones. 

Actualmente Trump usa su propio avión, un Boeing 757, que personalizó con piel blanca y oro, una enorme televisión de pantalla plana y una habitación. Pero como presidente se espera que viaje a bordo de la aeronave de la Fuerza Aérea estadounidense, que está equipada con dispositivos especiales de seguridad, defensa y comunicaciones. El Air Force One también cuenta con asientos para la prensa; Trump generalmente no permite que los periodistas viajen en su avión.

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