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Nuevos hábitos sexuales disparan los contagios de gonorrea y sífilis

Nuevos hábitos sexuales disparan los contagios de gonorrea y sífilis

El cambio de hábitos en el comportamiento sexual, donde la monogamia se desdibuja como principal inclinación, y el inicio de las relaciones es más precoz (entorno a los 14 años de edad), ha abierto muchas más puertas a la posibilidad de contagios venéreos. El 80% de las personas sexualmente activas sufrirá algún contagio a lo largo de su vida, aunque en la mayoría de infecciones (más del 80%) el virus no se manifestará y desaparecerá solo.

«El 1% de las personas infectadas desarrollará verrugas genitales, a partir del virus del papiloma humano (VPH), que tienen cura. Y entre un 15 y un 20% de los casos de infección por alguna infección de transmisión sexual (ITS) puede evolucionar en patología porque el virus protagonista del contagio persista», señala el andrólogo Álvaro Vives, responsable de la Unidad de ITS de la Fundació Puigvert y jefe del servicio de Salut de la Dona en el Hospital Universitari Dexeus. «Si hace veinte años veíamos uno o dos casos al año de gonorrea o sífilis –dos de las infecciones de transmisión sexual más prevalentes y que más han aumentado–, ahora podemos llegar a ver 12 o 13 cada día», informa Vives.

Las cifras oficiales confirman el aumento de contagios. Según l’Agència de Salut Pública de Catalunya, en el 2016 se notificaron 1.447 casos de sífilis (90% de ellos contraídos por hombres), cifra que representa una tasa global de 20,3 casos por 100.000 habitantes, cuando en el 2007 fueron 3,2. La media de edad de los pacientes infectados de sífilis fue de 41 años, el 8% de los casos totales tenía menos de 25 años y se registró también el caso de un menor de 15 años. El mismo año 2016 se notificaron 2.704 casos de gonorrea (84% en hombres), es decir 38 de cada 100.000 habitantes, cuando en el 2007 habían sido 5,3.

En general, en el aumento de registros de ITS ha contribuido «más y más sensibles métodos de diagnóstico, como las técnicas de biología molecular. El crecimiento también se debe a la aplicación de las políticas de cribaje, sobre todo en el colectivo de hombres que practican sexo con hombres. Pero el cambio de las conductas sexuales, basadas en la actualidad en la multiplicación de parejas con las que se tienen relaciones, ha contribuido notablemente a incrementar los contagios».

Clamidia, más en mujeres

«De todas las ITS más comunes, la única que se notifica más en mujeres que en hombres es la clamidia», apunta la doctora Maria Jesús Barberà, coordinadora de la Unidad de ITS Drassanes-Vall d’Hebron. Según añade la especialista, si se diagnostica a tiempo no tiene por qué conllevar consecuencias importantes. Pero si no se trata, su contagio puede causar infertilidad.

El año 2016 se notificaron 3.931 casos de clamidia, 55 por cada 100.000 habitantes (cuando en el 2011 habían sido 9,5), el 61% de los cuales fueron mujeres y la media de edad, de 28 años. El 25% de ellas tenían menos de 25 años y 19, menos de 15. El principal síntoma de la clamidia y la gonorrea es la uretritis, la inflamación del conducto que elimina la orina del cuerpo -uretra-, y se manifiesta con la expulsión de pus por la uretra y el pene. Cuando afecta la zona rectal, también aparecen secreciones anales y dolor», resume el doctor Mateu Espasa, facultativo del Servei de Microbiologia en la Unitat d’Atenció Continuada de Drassanes-Vall d’Hebron. Según añade Espasa, «en el caso de la sífilis, la primera manifestación clínica son las llagas, úlceras genitales que, si no se tratan, evolucionan con lesiones cutáneas».

Dichos síntomas pueden tardar entre una y tres semanas en aparecer. Solo en el caso del VIH, desde el momento del contagio hasta la aparición de los síntomas debidos a la inmunosupresión, pueden pasar años. De ahí la importancia del cribaje en población de riesgo, para detectar a portadores sin síntomas.  Aproximadamente la mitad de las infecciones de transmisión sexual son asintomáticas.

Controles y tratamiento

«Hablamos de población de riesgo en caso de personas activas sexualmente sin pareja estable y que no utilicen la protección del preservativo en sus relaciones», explica la doctora Barberà. «Si además tienen antecedentes de infecciones venéreas previas, eso también es un marcador de riesgo», puntualiza la especialista.

En cuanto al tratamiento de las ITS, las que son de tipo bacteriano, como la clamidia, la gonorrea, la sífilis o el linfogranuloma, se tratan con antibióticos. Las contraídas por el contagio de un virus, como el herpes, la hepatitis o el VIH, se tratan con fármacos antivirales.

En el caso de la gonorrea, algo que preocupa a la comunidad médica es la alta resistencia a los antibióticos de la bacteria que la causa, por lo que el control de personas en las que se detecta esta infección debe ser mucho más exhaustivo e intensificado y, sobre todo, evitar el contagio.

Ese es el otro factor a tener muy en cuenta en las ITS. «Por definición, afectan siempre a un mínimo de dos personas, por lo que conviene tratar al paciente y a todas sus parejas», apunta el doctor Álvaro Vives sobre esta clase de patologías que suelen ir acompañadas de un alto grado de estigmatización socialmente.

El Periódico

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