La mayoría de los primates macho tienen báculo, así que los humanos son más bien una rareza, ya que carecemos de el mismo, pero ¿Por qué y cuándo perdieron los machos humanos el báculo?

El estudio demostró que el hueso se desarrollo después de la división de los mamíferos en placentarios y no placentarios hace unos 145 millones de años, pero antes de que apareciese el ancestro común más reciente de los primates y los carnívoros hace unos 95 millones de años.

La investigación mostró también que ese ancestro común tenía báculo. Esto significa que cualquier especie dentro de estos grupos que no lo tenga, como la humana, tiene que haberlo perdido en el curso de la evolución.

Por qué no lo tenemos

La existencia del báculo en las especies animales que lo poseen es asociada a dos factores competir por una pareja y prolongar la cópula. En ambos casos los humanos no requieren de las funciones del báculo y por ello fue descartado en el proceso evolutivo.

En el primer caso, la competencia por pareja, el estudio sugiere que la competición sexual humana es mínima, ya que lo habitual es que las hembras se apareen con un solo macho en el mismo periodo.

En cuanto a la prolongación de la cópula los estudios determinaron que lo s humanos no pertenecemos del todo a la categoría de la “intromisión prolongada”. Detallan que para los machos humanos, la duración media entre la penetración y la eyaculación es de menos de dos minutos.

El estudio señala que es posible que la adopción de las pautas de apareamiento, antes descritas, unidas a la brevedad de la penetración humana, fuesen el golpe de gracia para el báculo en el hombre.