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La vuelta al mundo en un avión-hotel: cómo son los cruceros aéreos de lujo

La vuelta al mundo en un avión-hotel: cómo son los cruceros aéreos de lujo

Crystal Cruises ofrece el tour “Around the World: Iconic Sights”, una suerte de crucero aéreo con un costo de USD 159.000 por persona. Four Seasons Hotel y el chef Rene Redzepi organizan un viaje culinario de ensueño por buena parte de Europa y Asia: USD 135.000. Great Plains Conservation y AndBeyond preparan safaris personalizados en rincones remotos de Kenia y Botswana (entre USD 75.000 y USD 116.500). National Geographic diseñan a medida del viajero paquetes de vacaciones globales.

Todos ellos —y otros, como Peninsula Hotels, Aman Resorts y Abercrombie & Kent— tienen en común que crean productos de turismo exclusivos, en charters, para el mercado de lujo. “Las consultas sobre viajes en aviones privados han aumentado cuatro o cinco veces en los últimos años”, dijo a Bloomberg Businessweek Michael Holtz, un especialista de SmartFlyer. “Pero hasta hace tres años sólo los ofrecían una o dos empresas, y ninguna los promovía realmente mucho”.

No valía la pena: el costo excedía los recursos del consumidor al que podía llegar la publicidad. “Pero eso ha comenzado a cambiar”, escribió Nikki Ekstein en la revista. “Las empresas de propiedad compartida le han dado una vuelta Uber a la industria del jet privado”. Eso comenzó a ampliar el público posible. Los hoteles de lujo encontraron un espacio de interés.

Comenzó entonces la expansión de un negocio todavía en desarrollo para público que ya conoce el mundo, y muchas veces se ha desplazado en aviones privados. Hay algunos viajes de USD 78.600 en total y otros de USD 57.750 por día.

Four Seasons fue la pionera. Exploró el campo desde 2012, y en 2015 le puso su marca a un Boeing 757 de 52 plazas que ofrecía un itinerario de diseño de 24 días, por USD 119.000. Y todos los programas de ese año se agotaron.

Crystal, que comenzará sus vuelos el 31 de agosto con un itinerario de 10 ciudades (entre ellas París, Los Angeles y Beijing) en asociación con Peninsula, le agregará más lujo. A diferencia de las firmas hoteleras, que rentan sus aeronaves, será propietaria de dos Boeing, un 777 hecho por encargo especial y un 787. La inversión en los aviones, según Bloomberg, fue de USD 545 millones. En lugar de los 350 pasajeros que suele llevar un 777, el de Crystal llevará a 84, de modo tal que todos puedan tener una cama. Con un chef a bordo y una bodega, el restaurante será una experiencia en sí misma.

“Prolongamos la experiencia de Peninsula en el propio avión”, dijo Robert Cheng, el vicepresidente de marketing del grupo, a Ekstein. La cantidad de personal que atenderá a los viajeros no tiene precedentes, y en cada lugar al que lleguen habrá galas especiales y eventos para que se pongan en contacto con los líderes de las tendencias en las artes, el diseño y la cocina. Como se trata de personas que ya conocen los destinos, el objetivo de la experiencia “es hacer que el viaje sea interesante, no sólo por las cosas que se hacen sino por la gente que se conoce”, agregó Cheng.

Edie Rodríguez, directora ejecutiva de Crystal, dijo en referencia a las ventajas del vuelo privado: “La gente quiere todo atado con un lazo”. Entre los ejemplos de cómo se satisfarán las demandas en el camino, explicó que dado que no es posible ir de los Himalayas al Taj Mahal de manera sencilla, porque un 777 no puede aterrizar en Agra, los pasajeros descenderán en Nueva Delhi y de allí otro avión privado, más pequeño, los llevará al famoso monumento.

Esta industria —que “está en la infancia ahora, pero va a tener un mercado tremendo”, según Holtz— apunta a un público similar a que gasta mucho dinero en los cruceros de lujo: personas mayores con una lista de cosas por hacer antes de morir. También emprendedores que han vendido su startup y gente joven que hizo buenos movimientos en la bolsa.

Si bien los vuelos son privados, los viajeros se mezclarán con desconocidos. Es una cuestión de economía de escala, según Bloomberg. “En la mayoría de estos vuelos, los agentes de aduana pueden subir a la aeronave y procesar los pasaportes sin que nadie pierda un minuto en una fila para pasar Migraciones. Bastará ordenar las preferencias a bordo para que se satisfagan en todos los hoteles, sin repetirlas. Un turista solo no podría, por ejemplo, celebrar una cena de gala en el Palacio de Catalina en San Petersburgo.

Fuente: La Patilla

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