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La salud pública en Cuba se ve bien solo en el noticiero

La salud pública en Cuba se ve bien solo en el noticiero

Hasta el momento, la mayor propaganda que tiene a su favor el régimen Castrista es la salud pública. Pero eso es así porque también es quién emite los datos. Lo que vive a diario la gente silenciada por un gobierno represor, ni se dice ni se sabe; mucho menos se difunde.

En Cuba, uno de los tantos monopolios estatales es la salud. Partiendo de ahí, el acceso es escaso; pues reduce a los ciudadanos a depender de una ración; ya que no pueden simplemente comprar, mucho menos pedir que se importe en caso de no haber.

Dice el refrán que quien nada debe nada teme. Pues, sólo los que se saben andan por el camino del mal le temen a la palabra de otros, y esta es la razón por la cual la libertad de expresión de los cubanos ha estado encadenada por más de medio siglo de ser víctimas de un gobierno dictatorial impuesto. Esta es la misma razón por la cual los periodistas independientes, esos que no se doblegan a los mandatos y los designios de los dictadores,

esos que enarbolan la bandera de la verdad, son apaleados, amenazados y encarcelados, sin piedad.

Hay un dicho nacido del hondo sentir del pueblo cubano, cien por ciento cubano, que como todos los apotegmas populares llevan en sí el fiel reflejo de la realidad de los pueblos, que dice: “Cuba se ve bien sólo en el noticiero”.

Así es, quien se siente a escuchar el noticiero nacional de televisión cubano, ese que está diseñado y controlado estrictamente por los dictadores, se llevará la impresión, seguramente, de que se encuentra ante los medios de difusión masiva de la mismísima tierra prometida.

“Aumento de la producción de leche, de carne, incremento del transporte público”, y una larga lista de mentiras que por supuesto, lastima la dignidad de los cubanos, se hace escuchar a toda hora en los hogares cubanos.

Pero afortunadamente y desafiando los embates de los dictadores, ante estas mentiras se levantan los embajadores de la verdad, los periodistas independientes, esos que dejan huellas de la verdadera historia y realidad de los cubanos, esa realidad que los dictadores no quieren escuchar.

Por ejemplo, los medios de difusión masiva del país, o mejor dicho, de los dictadores cubanos, no dicen que los hipertensos cubanos se encuentran en una situación crítica al no poder contar con los medicamentos indicados para esa afección.

Si usted visita una farmacia ahora, en estos mismos momentos, verá a un gran número de pacientes hipertensos protestando por sus medicamentos y exigiendo una respuesta esperanzadora que los dependientes no pueden ofrecer.

Un anciano de 77 años de edad que padece una hipertensión arterial severa me comentó:

“Hace más de dos meses que no tomo los medicamentos para la presión. Cada vez que voy a la farmacia la respuesta es la misma: “Están en falta”. Cuando me declararon hipertenso, hace ya varios años, el médico me dijo: “Puedes tener una vida normal, eso sí,  si cumples al pie de la letra con el tratamiento, de lo contrario, podrías tener problemas”. Voy casi todos los días a la farmacia y siempre la respuesta es siempre la misma. Lo único que puedo hacer es, andar descalzo, tratar de no disgustarme, si tengo comida bien, y si no tengo, me tomo un poco de agua con azúcar y ya, porque mi hipertensión es emotiva y no puedo alterarme”.

“Ayer fui al médico de la familia para que me cambiara el medicamento y la respuesta fue, que el problema era que todos los medicamentos para la presión arterial estaban en falta”, me comenta una hipertensa del municipio de Playa.

Hoy por hoy en Cuba no hay amlodipino, cortalidona, nifedipino, ni analapril. Medicamentos esenciales para cualquier paciente hipertenso.

¿No cree usted que se trata de una situación de emergencia a la que el Estado debe dar prioridad resolver?

Hace unos días un anciano me pidió ir a la farmacia de le calle 190 en el municipio de la Lisa a preguntar por sus medicamentos de la presión, y la respuesta fue la misma, la única posible: “Están en falta,” pero antes de marcharme le pregunto a la dependiente cuál era la causa de la escasez de dichos medicamentos y la respuesta fue: “No hay materia prima por falta de recursos.”

Enseguida me vino un pensamiento a la cabeza: Si la causa de la no existencia de materia prima para fabricar los medicamentos es la escasez de recursos económicos, le sugiero al gobierno cubano que utilice las millonarias sumas que invierte día a día para reprimir al pueblo, en la adquisición dichas materia primas, en fin, ¿no es mejor salvar vidas que reprimirlas?

Pero eso es inviable ya que estamos en una revolución comunista. Y en una revolución solo hay una manera de lidiar con la resistencia, aplastándola. Eso en la práctica. En teoría, para llegar a la utopía comunista es necesario pasar por la etapa socialista, donde el Estado está a cargo de los medios de producción. Por ende, debemos esperar que se produzca; porque no hay otras opciones. Y así llevamos décadas condenados a la dependencia; a depender de quien no cumple pero que vive de vender la ilusión que proyecta.  Es un espejismo que refleja ser un oasis que hidrata y en realidad solo es arena que te reseca y termina por matar de sed. Así estamos los cubanos, rodeados de agua en las que no podemos nadar, porque si escapamos revelamos la mentira. Así seguimos, bajo el yugo de un tirano que se enriquece a nuestras expensas, vendiendo un modelo de salud ineficiente donde ni los ancianos son respetados, pues sus corazones solo laten cuántas veces decide la cúpula gobernante.

Fuente: PanamPost

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