El Canal de Panamá cierra un 2016 marcado por la esperada apertura de la ampliación, que tras casi 6 meses de operaciones aporta ya el 26 % de los ingresos de la vía, y por una crisis de la industria marítima que afectó sus resultados aunque sin poner en riesgo el negocio.


EFE

Desde su inauguración el pasado 26 de junio hasta el 7 de diciembre, 500 buques neopanamax han surcado el ensanche, así como otros 110 panamax que fueron desviados para aliviar el tránsito de la vía centenaria.

Los neopanamax son buques con capacidad de hasta 13.000 contenedores, el triple de los panamax, los que pasan por la vía construida e inaugurada en 1914 por Estados Unidos, que la administró hasta 1999, cuando la revirtió al Estado panameño.

“Estamos viendo afortunadamente un incremento en el uso de la ampliación, todavía no a los niveles que esperamos ver en 2017”, precisó a Efe su administrador, Jorge Quijano, que, por cautela, recordó que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) no genera carga sino que lo hacen las economías globales, muchas de ellas de capa caída.

Sin embargo, añadió, Estados Unidos, el primer cliente de la vía por la que pasa el 6 % del comercio mundial, “pareciera que está repuntando un poco y eso nos alienta a pensar que el 2017 puede traer mayor carga”.

Precisamente la caída en el año fiscal 2016, que terminó el pasado 30 de septiembre, del tonelaje que manejó el Canal, es una muestra de la situación económica mundial, incluida la de una industria naviera que “está sufriendo mucho”, en palabras de Quijano.

De acuerdo a los datos aportados por el administrador de la ACP, en 2016 el Canal manejó 330,6 millones de toneladas, frente a los 340,8 millones del año fiscal 2015.

Pese a esa bajada en el tonelaje, “el Canal no está nada en rojo, está muy en negro, hemos tenido casi 1.200 millones de dólares en utilidades”, y el aporte al Estado va ser “mayor de 1.000 millones”, recalcó el administrador de la ACP.

Quijano no duda de que la curva ascendente se va a potenciar en el 2017, y exhibe para ello la cifra de reservas para transitar por la ampliación: 184 para los próximos dos meses, a las que se suman otras 18 de cruceros para octubre.

“Lo que vemos en perspectiva, a futuro, es un crecimiento mayor hacia el uso de las nuevas instalaciones de los buques portacontenedores en particular”, y también los de gas natural licuado (GNL) y gas licuado de petróleo (GLP). “Esas son las partes más fuertes que vemos”, precisó.

Quijano volvió a señalar que el ensanche ha permitido al Canal panameño volver a desempeñar un papel mundial importante, con navieras que se habían ido al Canal de Suez pero ya están regresando “poco a poco” al de Panamá.

La ampliación “ya está aportando el 26 % de los ingresos del Canal”, que en el año fiscal 2016 llegaron a 1.933,1 millones de dólares, por debajo de los 2.010,7 millones proyectados, lo que Quijano atribuyó a que la obra se inauguró con tres meses de retraso.

Tras cerca de 9 años de trabajos y múltiples inconvenientes, incluida una paralización total durante dos semanas de la obra de las nuevas esclusas a cargo del consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), liderado por Sacyr, el pasado junio la ampliación fue inaugurada con el tránsito del Cosco Shipping Panama, que pagó casi 600.000 dólares.

“Todos los contratos” de la ampliación, un proyecto con coste de al menos 5.450 millones de dólares, “han sido cerrados y las reclamaciones pagadas, todo dentro del presupuesto”, con la única excepción del de las nuevas esclusas, cuya resolución está en manos de terceras instancias, aseguró Quijano a Efe.

“No podemos tener un acuerdo” con el GUPC, “pero tenemos instancias” previstas en el contrato “en donde se pueden resolver” los reclamos del consorcio, que superan los 3.400 millones de dólares, “y eso es lo que estamos exigiendo”, añadió.