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El fundador de Uber dimite como CEO

El fundador de Uber dimite como CEO

El fundador de Uber, Travis Kalanick, ha renunciado como CEO de la startup, desarrolladora de una la exitosa aplicación que revolucionó el sector del transporte urbano, después de que un grupo de accionistas principales hizo insostenible su permanencia en la empresa. El ejecutivo de 40 años ayudó en 2009 a fundar la compañía de Silicon Valley, convirtiéndola posteriormente en un coloso de los servicios de transporte en muc has ciudades del mundo, valorada en casi 70.000 millones de dólares.

Según revela la prensa estadounidense, este martes, cinco de los principales inversores de Uber exigieron la renuncia inmediata del director ejecutivo. Entre este grupo estaba uno de los mayores accionistas de Uber, la firma de capital riesgo Benchmark, que tiene a uno de sus socios, Bill Gurley, en el directorio de Uber. Los inversores hicieron esta exigencia en una carta entregada a Kalanick mientras se encontraba en Chicago, según fuentes cercanas a la empresa.

En la carta, titulada “Moving Uber Forward” y obtenida por The New York Times, los inversores escriben a Kalanick que debía irse inmediatamente y que la compañía necesitaba un cambio en su liderazgo. Kalanick, de 40 años, consultó con al menos un miembro del consejo de Uber y después de horas de conversaciones con varios de los inversores, accedió a renunciar. No obstante, permanecerá en el consejo de administración de Uber.

“Amo a Uber más que nada en el mundo y, en este momento difícil en mi vida personal, he aceptado la solicitud de los inversores de apartarme para que Uber pueda volver a construir en lugar de distraerse con otra pelea“, dijo Kalanick en una declaración.

Meses de escándalo

El movimiento tapa meses de cuestionamientos al liderazgo de Uber, que se ha convertido para algunos en un excelente ejemplo de la desviación de la ‘cultura startup’ de Silicon Valley. Este año fue ha salido a la luz el ambiente de trabajo marcado por el acoso sexual y discriminación, al mismo tiempo que se posicionaba agresivamente, impulsada por Kalanick, como el servicio de transporte urbano dominante en muchas ciudades del mundo, disparando su valor a casi 70.000 millones de dólares en estos momentos.

Los problemas de Kalanick comenzaron a principios de año después de que una ex ingeniera de Uber denunciara haber sido víctima de acoso sexual en la compañía, abriendo las compuertas para más quejas y provocando investigaciones internas. Simultáneamente, Uber ha estado lidiando con un pleito de propiedad intelectual de Waymo, el negocio de coches de autoconducción que opera bajo la compañía matriz de Google, y una investigación federal sobre una herramienta de software que Uber usó para eludir algunas reglamentaciones legales.

En los últimos meses, Uber despidió a más de 20 empleados después de una investigación sobre la cultura corporativa de la empresa; por recomendación de la consultora que llevó a cabo la auditoría corporativa, emprendió grandes cambios para profesionalizar el ambiente laboral y está buscando nuevos ejecutivos, incluyendo un director de operaciones.

Kalanick anunció la semana pasada que se ausentaría por tiempo indefinido de Uber, en parte para trabajar en sí mismo y para pasar el duelo por la pérdida de su madre, que murió el mes pasado en un accidente. La gestión diaria de Uber pasaría a un comité de más de 10 ejecutivos, según avanzó entonces. Pero la carta de los accionistas indica que el periodo sabático no es suficiente para algunos inversores que han inyectado millones de dólares en la compañía, tenía que irse.

El grupo que exigió la renuncia de Kalanick incluye algunas de las empresas de capital riesgo más prestigiosas de la industria tecnológica, que invirtieron en Uber en una etapa temprana de la vida de la compañía, así como una firma de fondos mutuos. Aparte de Benchmark, figuran Capital de Primera Ronda, Capital Bajo, Menlo Ventures y Fidelity Investments, que en conjunto poseen más de una cuarta parte de las acciones de Uber. Debido a que algunos de los inversores tienen un tipo de acciones que les otorga un gran número de votos, el grupo controla alrededor del 40% del poder de decisión sobre Uber. Sin embargo, no todo está cerrado, la pregunta es quién ocupará el cargo que deja vacante en una empresa hecha a su medida y de la que todavía conserva el control de la mayoría de las acciones con derecho a voto de Uber, así como el impacto que pueda tener en la valoración de la startup y una nueva ronda de financiación.

Uber, que ha recaudado más de 11.000 millones de dólares desde su fundación en 2009, tiene una amplia base de accionistas, aparte de los que firmaron la carta. Los inversores de Uber también incluyen TPG Capital, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, gigantes de fondos mutuos como BlackRock y clientes ricos de empresas como Morgan Stanley y Goldman Sachs.

En la carta, además de la renuncia inmediata de Kalanick, los cinco accionistas piden una mejor supervisión del directorio de la compañía al llenar dos de los tres puestos vacíos del consejo con “directores verdaderamente independientes” y que Uber contrate inmediatamente a un experimentado director financiero, entre los aspectos más importantes.

Fuente: Hosteltur

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