Opinión

Fabián Urbina siempre quiso estar al frente; por Helena Carpio

Fabián Urbina siempre quiso estar al frente; por Helena Carpio

Helena Carpio/Prodavinci

Cuando la camioneta de los forenses llegó a la Clínica Ávila a recoger el cuerpo de Fabián Urbina, no había familiares en la multitud. Sus padres son de Turmero, estado Aragua. El joven de 17 años había viajado a Caracas para protestar.

Afuera de la Clínica, donde atendieron a Fabián por recibir un impacto de bala en el tórax, había periodistas, paramédicos y grupos de primeros auxilios esperando conocer el estado de otros tres heridos durante la manifestación. Los heridos habían recibido disparos de bala en el Distribuidor Altamira. Varios medios publicaron videos en los que se observa a funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) disparando armas cortas en contra de manifestantes. “Hoy fue horrible la represión” se lamentaba uno de los médicos voluntarios.

Recostada de la pared de Emergencias, la doctora Yolanda Fernández miraba al piso. Esa madrugada había salido de Maracay, junto con dos colegas, para marchar en Caracas. Mientras se refugiaba de las bombas lacrimógenas disparadas por la GNB en la Autopista Francisco Fajardo, recibió una llamada: uno de sus pacientes de Maracay, estaba en la Clínica. Tenía un impacto en el pecho y casi no tenía signos vitales, le dijeron.

Dos meses antes, Fernández atendió a Fabián por una fractura. Una bomba lacrimógena había impactado en el brazo derecho del joven durante una manifestación opositora en Maracay el 19 de abril. Fabián no quería ir al hospital. “Como fue en la marcha, le daba terror que lo metieran preso”, contó la doctora.

La familia no tenía cómo pagar la operación. La madre de Fabián tiene cáncer de laringe. Solo los materiales para mantener funcionando el traqueostoma que le permite comer y respirar cuesta 250.000 bolívares mensuales. Su padre es jubilado de Corpoelec. Fabián trabajaba desde los 15 años, mientras seguía sus estudios.

“La operación por la fractura del brazo normalmente cuesta de 5 a 6 millones de bolívares, pero conseguimos que nos donaran los materiales médicos y nos exoneraran los honorarios. Ni la clínica privada, ni los médicos, ni las enfermeras cobraron. Todos ayudaron”, dijo la doctora Fernández.

La operación fue exitosa y la familia estaba feliz. “Cuando se despertó de la anestesia me dijo: “¿Ya? ¿Tan rápido? Ni me duele. Gracias. Gracias. Gracias”, recordó la doctora. “Ustedes son mis ángeles. Tú eres mi ángel de la guarda”, le dijo Fabián.

Otra doctora que estaba presente en las afueras de la Clínica Ávila, fue quien coordinó al equipo de traumatólogos y doctores que operaron el brazo a Fabián en Maracay dos meses antes. “Yo me siento tan mal, porque si no lo hubiese ayudado, él no hubiera venido. Tuviera su brazo malo pero estaría vivo”, lloraba.

Pero Fabián siempre quiso estar al frente.

El Nacional reportó que aunque estaba de reposo en su casa, el joven decidió viajar a Caracas para protestar. “Sus padres no estaban de acuerdo porque ya lo habían lastimado, pero ¿cómo le dices a un muchacho que no defienda lo que cree?”, agregó Analisa Aguero, la madrina del adolescente.

“No aguanto estar aquí encerrado en mi casa, quiero salir a protestar con ustedes,” le decía a Ilis Ruiz, una fotógrafa que conoció en una protesta en Maracay.

Fabián Urbina abrió un blog a los 17 años. Allí escribió sobre sus inquietudes personales y su visión sobre la situación del país. Le preocupaban la inflación y la escasez. En un post publicado el 6 de julio de 2016, explicaba:

“Los alimentos básicos como el café, la leche en polvo y la harina empezaron a escasear por culpa de una terrible administración por parte de las empresas públicas subsidiadas por el gobierno, muchos de esos alimentos se dejaron de producir”.

Fabián dijo en su blog que una de sus metas principales era “cambiar al mundo aunque sea en lo más mínimo”. Admiraba a Mahatma Gandhi, a John Lennon y creía en los héroes. “Si [detallamos] a quienes llaman ‘super-héroes’ en los cómics, películas o series, tienen algo en común aparte de poderes… todos hacen algo por ayudar al que lo necesite, y de eso se trata, de hacer lo correcto cuando una situación lo amerita”, escribió.

Fabián falleció poco tiempo después de llegar a la clínica ese lunes 19 de Junio. Cursaba el tercer semestre de Publicidad y Mercadeo en el Instituto Universitario Antonio Ricaurte de Maracay. Quería vivir en Venezuela y formar una familia aquí.

Sus familiares no pudieron llegar al hospital. No se despidieron. No dio tiempo.

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