Carlos Arzuza, de 48 años, operaba una clínica clandestina, donde se había practicado cirugía a sí mismo en el pene para tratar de alargárselo, poco antes de ser detenido por la policía.

Precisamente por las lesiones que se había autoinfligido, Arzuza tuvo que ser trasladado a un hospital, ya que presentaba principio de gangrena en la zona genital.