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Centeno reconoce que podría asumir la presidencia del Eurogrupo

Centeno reconoce que podría asumir la presidencia del Eurogrupo

El ministro de Finanzas luso, Mário Centeno, ya admite la posibilidad de ser el sucesor del holandés Jeroen Dijsselbloem en la presidencia del Eurogrupo.

Hasta ahora el político portugués había rechazado postularse al puesto, asegurando que todavía tenía “mucho por hacer” en su país natal y optando por dar su apoyo total a la candidatura del ministro de Economía español, Luis de Guindos. Su posición era respaldada a los más altos niveles del Gobierno portugués: hasta ahora el primer ministro luso, el socialista António Costa, ha asegurado que Lisboa quiere la elección del español, mientras que el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, ha declarado que la presidencia de Centeno sería “una mala solución para Portugal, donde este ministro nos hace mucha falta”.

Sin embargo, el aparente rechazo de Guindos por parte de los representantes de los 19 Estados miembros, junto al lobbying persistente de quienes apuestan por el liderazgo de Centeno, parece haber tenido efecto sobre la posición del afable economista luso. Preguntado sobre qué haría si sus compañeros del Eurogrupo le ofreciesen el puesto formalmente, esta semana Centeno reconoció por primera vez que estaría dispuesto a aceptar el cargo. “No voy a decir que no si hay una posibilidad”, admitió el economista en una entrevista publicada en El País. En la misma entrevista el portugués afirmó tener “una relación muy buena con Guindos”, aunque también reconoció que aunque comparten opiniones en algunos asuntos, divergen en otros.

La elección del economista luso a la presidencia del Eurogrupo supondría una auténtica revolución en la trayectoria de una figura que fue denostada por sus homólogos comunitarios cuando asumió la cartera de Finanzas de Portugal a finales de 2015. Centeno llegaba al cargo de la mano del socialista António Costa, primer ministro que se hizo con el poder gracias a una inédita alianza parlamentaria de los partidos de la izquierda. A cambio de su apoyo en la investidura, partidos como el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista Portugués exigieron que el Ejecutivo minoritario de Costa pusiera fin de las políticas de recortes de su antecesor en el cargo, el conservador Pedro Passos Coelho. Centeno -antiguo funcionario del Banco de Portugal que se doctoró en Economía en Harvard- se presentaba como la representación viva de ese rechazo a las políticas económicas dominantes en Europa, y cuando asumió el cargo lo hizo prometiendo acabar con los recortes y “pasar página a la austeridad”.

Inicialmente los otros ministros europeos se mostraron hostiles a las políticas financieras de Centeno, y cuando el ministro repuso los salarios de los funcionarios públicos y canceló las privatizaciones de los sistemas de transportes de Lisboa y Oporto, muchos de sus homólogos comunitarios lanzaron duras críticas a sus decisiones “irresponsables”. Sin embargo, con el tiempo incluso los más reacios a su gestión han notado que las medidas “populistas” han ido acompañadas por la dramática reducción del gasto público. El resultado de estas políticas liberales, en las que continúa existiendo la austeridad, es la espectacular reducción del déficit portugués, que pasó del 7,2% del PIB en 2014 a 2,1% el año pasado. Quienes inicialmente se preocuparon con Centeno ahora celebran su éxito en conseguir la salida de Portugal del procedimiento de déficit excesivo y proponen auparlo al liderazgo del comité comunitario que antes desconfiaba de su mandato.

Uno de los conversos más sorprendentes en este sentido ha sido el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que hace menos de un año censuraba a Centeno, asegurando que “Portugal iba por el buen camino hasta que entró en funciones el nuevo Gobierno (del socialista António Costa)”. En declaraciones al diario Politico hace pocas semanas, sin embargo, Schäuble declaraba su nueva admiración por el economista y sus políticas, insistiendo que Centeno era nada más y nada menos que “el Ronaldo del Ecofin”.

Aunque Centeno no ha declarado su candidatura formal, su superior político, el primer ministro Costa, ha dicho en anteriores ocasiones que aunque Portugal “no presente candidatura, tampoco huirá de sus responsabilidades”, dando a entender que si realmente hay apoyo a su nombramiento, también contará con el visto bueno del Ejecutivo luso. Si el resto de los homólogos europeos del economista portugués se pronuncian con el mismo entusiasmo que Schäuble en los próximos meses, no sorprenderá ver a Centeno sucediendo a Dijsselbloem cuando concluya el mandato del holandés en enero de 2018.

Fuente: El Mundo

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