Opinión

Buenos cimientos; Editorial de El País

Buenos cimientos; Editorial de El País

Editorial/El País

España es uno de los principales productores mundiales de vino. La extensión dedicada al cultivo de la vid es también de las más extensas. Y las calidades de sus distintas modalidades es cada día más equiparable a las mejores del mundo. Con tales fundamentos, ese sector debería tener una dimensión económica y una proyección internacional más importante, más cercana a la que representa en economías como la francesa o italiana, también productoras mundiales de referencia. Hace falta seguir cuidando la calidad y no subordinar esta a la producción masiva, sin apenas valor añadido.

Los datos sobre la campaña del pasado año son inequívocamente buenos y continúan siéndolo. En el primer semestre de este año las exportaciones han crecido un 6%, hasta 1.321 millones de euros, haciendo de ese periodo el mejor de la historia en generación de ingresos, a pesar del descenso en un 0,7% en el volumen de litros vendido. Han sido 7,8 millones de litros menos pero han generado una facturación que creció en 74,7 millones de euros, con un precio medio de 1,18 euros por litro, frente al 1,06 euros de 2016. El consumo interno también ha crecido tras cuatro décadas de descensos, amparado en la mejora de la comercialización, en la mayor información de los consumidores y en el aprovechamiento de los canales de ventas online. El enoturismo también registra aumentos esperanzadores, que son reflejo de esa necesaria extensión de la cultura del vino. Son señales esperanzadoras de la mejora de la calidad media de las ventas al exterior, una dirección que debería marcar las actuaciones del sector en el futuro.

El camino a recorrer en la mejora de la calidad de las ventas al exterior es importante. Todavía una parte sustancial de esas exportaciones siguen siendo ventas a granel, a precios muy bajos y con un destino final difícil de controlar. De unas ventas medias durante los últimos años entre los 22 y 23 millones de hectolitros, el volumen de los graneles alcanza el 50% a precios que en muchos casos no superan los 0,35 euros el litro. De ello da cuenta el crecimiento significativo de las exportaciones a China, por valor y volumen. En la primera mitad del año se incrementaron un 53,7% en volumen y un 23,1% en valor. Pero fue mayoritariamente vino de baja calidad relativa, del que solo un 23% fue con denominación de origen.

Mejorar esos registros exige en primer lugar aumentos en la calidad media de la producción, haciendo valer las Denominaciones de Origen que son una muestra de diferenciación importante y garantía de control. Haciéndolo se sustituirán esas ventas masivas del granel, utilizadas en algunos casos para otras producciones finales. No deja de llamar la atención que Francia siga siendo uno de los compradores de masivos de granel español. Como necesario es reducir las ventas ilegales de una denominaciones de origen a otras dentro de nuestro propio país.

Mejora de la calidad, potenciación de los canales de comercialización, continuidad en la apertura de los mercados, especialmente en los de consumo de calidad, deberían seguir siendo actuaciones preferentes del sector. Suficientes para mejorar amenazas a la producción sobre las que es difícil actuar a corto plazo, como una climatología cada vez más seca. Se trata de potenciar la imagen de un bien superior, aquel que dispone de una demanda creciente a medida que lo haga la renta de los demandantes.

Opinión

More in Opinión

Copyright © 2017 WTC-Radio MB, C.A. J-40667181-9 Torre de Oficinas World Trade Center Valencia, PL-9. Carabobo, Venezuela