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El Barça vence al Moenchengladbach

El Barça vence al Moenchengladbach

Ya felizmente casado, Aleix Vidal recuperó su condición de futbolista en un partido campestre, muy bien resuelto por los muchachos de Luis Enrique.

Aunque al técnico le diera igual ganar que perder, más que nada porque la jornada no tenía ninguna incidencia clasificatoria, hay victorias agradecidas, sobre todo cuando ayudan a recuperar jugadores extraviados como Aleix o desmoralizados, pocos de la talla de Arda, autor ayer de un triplete después de que el sábado cometiera la falta que propició el gol de Ramos. Aunque la bondad del rival invitaba a pedir cualquier deseo, la terapia no fue completa porque sigue sin marcar Alcácer y Messi solo metió un tanto, de manera que no igualó la marca en una fase previa de Cristiano (10 tantos a 11).

La vida es mucho más bella para el Barça en la Champions que en la Liga. No sale del empate en el torneo doméstico y en cambio encadena victorias en Europa por más que la hinchada pite el himno continental, exhiba esteladas en señal de protesta por las multas de la UEFA y muestre grandes banderas para saludar a los rivales, como pasó anoche:“Willkommen in Katalonien”. Había más de 7.000 alemanes en la amenizada velada del Camp Nou.

A Luis Enrique le salió una alineación muy peculiar y hasta sorprendente, puede que la mejor para alimentar el debate que sostiene el barcelonismo respecto a la calidad de la plantilla y el estilo del equipo, sobre todo en el Camp Nou. No formaba ni un futbolista del filial —el único era el suplente Marc Cardona— y en cambio jugaban Aleix y Cillessen; volvía a descansar Rafinha —pasó de no ser convocado a reserva—, insistía el entrenador con André Gomes y Arda —el portugués como mediocentro y el turco de 11—, los interiores eran más de toque que de despliegue —Denis e Iniesta—, y en punta aparecía Alcácer.

Alrededor de Messi e Iniesta se puede montar un rondo, un entrenamiento, un partido y, si se quiere, un recreo, una cena familiar o cualquier entretenimiento, y más si es en el Camp Nou. Muy centrado, tal que fuera un enganche otrescuartista, el 10 se asoció con delanteros, defensas y volantes, y nada más empezar incluso remató de cabeza un córner como si fuera un 9. El éxito de la jugada dependía del futbolista en el que se apoyara Messi. A la que se juntaron André Gomes y Arda, la juvenil defensa de cinco de los alemanes cedió y asintió ante el tiro cruzado de argentino: 1-0.

Alcácer sigue sin marcar

Messi repartía caramelos y a veces le devolvían un paquete de sal y en ocasiones la jugada tenía continuidad porque el toque azulgrana era corto, firme y a menudo rápido y sostenido, de manera que el partido fue durante media hora muy aseado y entretenido, a veces hasta divertido, animado por el despliegue de Aleix Vidal y la finura de Denis Suárez. El Borussia se atrincheró simplemente ante Sommer. Ausentes Kramer y Raffael, los alemanes fueron una pared contra la que se pegó Alcácer. No le veían ni los rivales ni sus compañeros y el balón siempre pasaba de largo, imposible para el punta. A la que la hinchada empezó a preguntar por Alcácer, decayó el duelo del Camp Nou.

El ritmo disminuyó, el juego perdió viveza y pudo respirar un poco el plantel de Schübert. Apenas se contaron remates al marco de Sommer y no pasaron de medio campo los alemanes, reducidos por el buen juego de posición del Barcelona. La distensión no afectó, sin embargo, a Aleix Vidal y Denis, que prosiguieron con sus penetraciones por la banda derecha después del descanso y montaron el 2-0 y parcialmente el 3-0, ambos de Arda. El turco, más delantero que interior, estuvo igual de preciso con la cabeza que con el pie para rematar los centros del extremo Aleix Vidal, feliz porque ayer nadie le exigía como lateral, inofensivo como fue el M’Gladbach. No quedaba más asunto pendiente en una jornada intrascendente que el gol de Alcácer.

Y no hubo manera porque cuando mejor dispuesto estaba se resbaló ante Sommer y después tiró al cuerpo del portero, de manera que se conformó con asistir a Arda. El turco se puso la casaca de goleador que se le suponía a Alcácer y salió aplaudido del Camp Nou. La afición se divirtió en un partido que no tenía litigio ni picante y el equipo recuperó buenas sensaciones, como se suele decir en los días de entretiempo, porque se reencontró con el gol sin el tridente, no concedió más que dos llegadas a los alemanes —una bien pudo ser penalti de Mascherano— y jugó más rápido, alegre y de manera más académica que en noches anteriores, tanto que por momentos pareció la vieja versión del Barcelona.

Aunque Sommer evitó que volviera a marcar Messi, hubo tiempo para celebrar el debut de Cardona. Únicamente faltó el gol de Alcácer. Pero nadie se quejó porque el tiempo y el dinero invertido garantizaban la actuación de Messi e Iniesta, y no el reencuentro con el goleador Arda y el excelente Aleix Vidal.

Fuente: El País

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